Colorida, olorosa y sabrosa

27 de Marzo de 2018


Colorida, olorosa y sabrosa

 

Colorida, olorosa y sabrosa

“Una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa. Una gota de agua es más necesaria que nunca”. Así empieza un hermoso texto publicado este año por las Naciones Unidas en su página web, en conmemoración al Día Mundial del Agua, que se celebra todos los años el 22 de marzo.

Yo me pregunto… Si puede ser flexible, poderosa y tan necesaria, ¿no le queda un poco chico eso de “incolora, inodora e insípida”? Claro, alguno pensará que vengo a echar por tierra esa verdad que aprendimos en la escuela primaria, pero no, vengo a decir que eso que venimos repitiendo desde entonces, es una verdad, pero a medias” (o posverdad, como está de moda decir ahora). En todo caso, dichos adjetivos se referirán al H2O, que es nada más y nada menos que la molécula de agua, dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, pero ese agua, el agua pura, es imposible de encontrar en la naturaleza, sobre todo por su capacidad de disolver casi cualquier sustancia. Entonces, ¿el agua es tal cual la conocemos? El agua es otra cosa. El agua es mucho más.

El agua es eso que nos encanta tomar bien frío un día de calor (si no hay cerveza a mano), y eso que a los rioplatenses nos encanta tomar caliente, mezclado con yerba y a través de una bombilla (altamente probable de ser sospechado de terrorismo en un aeropuerto por portar los elementos del mate). El agua es eso que nos refresca cuando nos metemos a la pileta, al mar, en un lago o abajo de la ducha. ¿Incolora? Cualquiera que haya visto algún río o laguna de aguas “amarronadas” no estaría de acuerdo con esa observación. Ese marroncito que se torna verde, a veces un verde furioso, cuando hay una floración algal. Porque sí, los biólogos somos así, hablamos de floración cuando no hay flores, o de río cuando se trata de un estuario (dato: acá me estoy refiriendo al Río de La Plata). Una floración algal es una proliferación de algas que ocurre en un tiempo muy corto. Básicamente son muchas algas juntas, algas microscópicas, que por alguna razón ambiental se multiplican, y hacen realidad eso de “la unión hace la fuerza”, tornando el agua de un color verde intenso, color que se lo debemos a la clorofila, pigmento gracias al cual existe la fotosíntesis (Momento... demasiada información, ¿onda que la clorofila y el agua son la clave de todo, no?). ¿Y los ríos de la cuenca Parano-Platense y su característico color marrón? No, no, ese color no se debe a “eso”... (bueno, a veces sí), pero en general se debe a que poseen mucha materia orgánica en suspensión. Acá otra vez el biólogo hablando difícil, nos encanta decir materia orgánica cuando hablamos del barro. ¿Inodora? Sí, claro. No, acá no hay duda, feo o rico, pero el agua huele. A veces huele a algo que podríamos decir “olor a agua”, a veces a algún organismo, otras veces a cloaca y a veces a algún compuesto característico, por ejemplo a taninos, como los del vino  (No quiero “spoilear nada” pero al final de este artículo pueden encontrar la clave para saber de qué hablo cuando hablo de taninos en el agua). ¿Insípida? Bueno, quizás alguno sienta que sí, pero a menos que estén tomando agua destilada, es muy probable que el sabor exista, ni hablar de la que sale de la canilla en la ciudad de La Plata, ya que no creo que el cloro o la lavandina sea algo insípido.

Sí, es así, el agua es poderosa, es flexible, y es súper necesaria. Y yo agregaría, “el agua es vida” (si, sabía que estaban esperando el “cliché”, de nada). La necesitamos los seres humanos, y la necesita el planeta. La necesitan todos los seres vivos que habitamos en La Tierra, y aunque parece que puede haber existido en Marte, todavía sigue siendo un misterio si “algo” la usó como recurso. Los marcianos que hagan lo que quieran, pero nosotros, debemos cuidarla, sin ella no podemos vivir.

 

En el Instituto de Limnología “Dr. Raúl Ringuelet” (ILPLA, CONICET-UNLP) estudiamos la biología, la química, la física y la geología de los cuerpos de agua continentales (lagos, lagunas, ríos, embalses, estuarios, aguas subterráneas, etc.). Salimos al campo, tomamos muestras y las analizamos en el laboratorio, donde a veces también hacemos experimentos, siempre buscando comprender y explicar los procesos y patrones que modulan las distintas comunidades acuáticas, y los factores físicos y químicos que intervienen en estos procesos. Y todo eso, lo comunicamos. Publicamos artículos científicos (sí claro, los “papers”), la mayoría en inglés y en revistas internacionales, pero también transformamos esos papers en artículos en español, cortos y que dan más ganas de leerlos, lo cual nos da la posibilidad de difundir más nuestros estudios. Esos artículos se encuentran en “Click sobre el Agua”, una publicación que nació en febrero de 2017, y que continúa siendo publicada “on-line”.

 

Pueden acceder a la misma a través del siguiente link.

 

Javier García De Souza es Licenciado en Biología, orientación Zoología, y Doctor en Ciencias Naturales por la Fac. de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP. Es Investigador Asistente del CONICET y desarrolla su trabajo en el ILPLA, en el Laboratorio de Cuenca del Salado-Laboratorio de Ecología de Peces. Es docente, integrante de Poper Stand Up Científico, y forma parte del grupo de extensión univeristaria Exploracuátic@s. Es, además, comunicador, actor y bailarín.