Investigadores de Ia UNLP proyectan el desarrollo de un biopolímero con desechos pesqueros

15 de Marzo de 2019


Investigadores de Ia UNLP proyectan el desarrollo de un biopolímero con desechos pesqueros

Integrantes del Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, y del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA- UNLP, CONICET, CIC PBA), dirigidos por la Dra. Noemí Zaritzky, impulsan un proyecto de carácter multidisciplinario para reducir el impacto ambiental derivado de la actividad industrial. Se trata de una iniciativa que pone énfasis en el uso más eficiente de los recursos materiales y energéticos, de modo de incrementar simultáneamente la productividad y competitividad.

Uno de los aspectos principales del proyecto es el aprovechamiento de los desechos generados en Chubut a partir de la captura y el procesamiento de un conjunto de peces y mariscos. En los últimos años, y como consecuencia de la disminución de los recursos tradicionales, surgió interés desde el sector pesquero patagónico para intentar abrir nuevos mercados a partir de posibilidades no explotadas económicamente como son algunos cangrejos de gran porte.

El procesamiento de los crustáceos para el aprovechamiento del músculo deja como residuo sólido el exoesqueleto, que es rico en material calcáreo y quitina. Esta sustancia se encuentra ampliamente distribuida en el medio ambiente y es el segundo polímero natural más abundante. Por ello constituye un importante recurso renovable. La mayoría de sus usos proceden de un compuesto derivado, conocido como quitosano. Se trata de un biopolímero (macromoléculas presentes en los seres vivos) de gran interés debido a sus múltiples aplicaciones ya que se suele usar como agente floculante en el tratamiento de aguas, desinfectante de heridas en medicina y espesante en la industria alimentaria.

El quitosano es biocompatible, cualidad que ha sido muy explotada en la industria biomédica. También es biodegradable y su ventaja radica en su baja solubilidad en agua, lo que amplía sus posibilidades de aplicación. Su costo de producción -que actualmente es muy alto- podría reducirse si se obtiene como subproducto de la industria pesquera en nuestro país.

El proyecto impulsado por el grupo de investigadores encabezados por Zaritzky, profesora titular del Departamento de Ingeniería Química, se propone optimizar las tecnologías para la obtención de quitina y quitosano a partir de exoesqueletos de crustáceos de la zona de Puerto Madryn de manera que, además de remediar el medio ambiente  ya que los residuos pesqueros son una importante fuente de contaminación, se pueda realizar transferencias al sector industrial. De esta forma, se crearían las condiciones para que se pueda montar una planta que, al darle valor agregado al procesamiento de los desechos pesqueros, generaría puestos de trabajo, sustituiría importaciones y hasta posibilitaría que ingresen divisas al país al ser un producto con potencial exportador.

La iniciativa parte de la base de trabajos conjuntos realizados con la Dra. Jimena Dima, integrante del CENPAT (Centro Nacional Patagónico – CONICET) y la Dra. Zaritzky, investigadora superior del CONICET y ganadora del premio internacional TWAS 2019 en el área de Ciencias de la Ingeniería (única mujer en obtener la distinción este año).

La investigadora, que fue directora del CIDCA entre 2003 y 2016, comentó: “Luego del proceso, quedaba gran cantidad de exoesqueletos, es decir caparazones de cangrejos, con lo cual buscamos obtener este biopolímero que tiene muchísimas aplicaciones. Pudimos combinar el aprovechamiento de residuos que son contaminantes (porque los desechos se llenan de insectos, en una zona como Puerto Madryn y Trelew donde se capturan más de 40 mil toneladas de crustáceos al año) con aplicaciones para el tratamiento de aguas contaminadas. A partir de esos exoesqueletos se puede generar un valor agregado altísimo”.

El quitosano tiene una acción floculante, es decir, posee la capacidad de aglutinar los sólidos que han sido coagulados y se encuentran suspendidos en el agua. A su vez, por su carácter antifúngico, ha sido utilizado para aplicaciones en la agricultura. También es un excelente formador de fibras, películas y membranas, además de que puede ser preparado en forma de microesferas y microcápsulas lo cual, unido a su biocompatibilidad y biodegradabilidad, admiten su empleo en diversas aplicaciones en las industrias biomédica y farmacéutica. Se ha reportado también que el quitosano presenta acciones como antimicrobiano y cicatrizante.