Itinerarios urbanos: la carrera andina del warachikuy

25 de Noviembre de 2019


Itinerarios urbanos: la carrera andina del warachikuy

Con el objetivo de preservar, revitalizar y promover las lenguas originarias, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó este 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas. En este marco, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a través de la Semana de las Lenguas de los Pueblos Originarios, propuso actividades que visibilicen las lenguas de los pueblos originarios de la Provincia. Como cierre de lo acontecido, destacamos la carrera andina del warachikuy, que se llevó a cabo este domingo 24 de noviembre.

Cuando se acerca el último fin de semana de noviembre, algunos grupos que trabajan con la memoria andina se preparan para celebrar el warachikuy, es el caso de la Academia Mayor de la Lengua Quechua, filial Berisso, La Plata y Ensenada (Provincia de Buenos Aires).

 

En tiempos del Tawantinsuyu entre los siglos XV y XVI, en nuestro hemisferio sur, el warachikuy oficiaba de rito de pasaje de la niñez a la adultez para los varones que luego pasarían a formar parte de una comunidad, ayllu o grupo de parentesco que pedía nuevos lazos y compromisos. Un evento para nada fácil en sus vidas. El warachikuy consistía en pruebas y desafíos de la personalidad, muy lejos del resguardo y el cuidado de las familias de crianza: noches de vigilia en las montañas, trabajos de construcción, destreza para el combate, entre otros.

 

Actualmente, es una carrera diferente pero que trae algunos elementos de aquel pasado para sentirlo en el presente y que de seguro, encaminan un futuro, porque de eso se trata el trabajo con la memoria. Entre esos elementos está el reto de correr largas distancias; el fortalecimiento del espíritu; el saberse acompañado de pares y del sostén de símbolos sagrados como bastones de chonta, plumas de cóndor y de la wiphala, que hoy más que nunca deja escuchar sus estampidos de vientos de lucha entre los pueblos que la levantan, como ha acontecido con el durísimo golpe al estado plurinacional de Bolivia pocos días atrás.

 

La particularidad de la carrera o “danza a la pachamama” es que atraviesa varias ciudades de la RMBA (Región Metropolitana de Buenos Aires). Comienza desde la waka –roca u otro medio de preferencia para lograr una comunicación con humanos o no humanos bien valorados por los pueblos quechuas– del Parque de Saavedra de La Plata, al tiempo de la salida del sol y el sonido de los pututu o caracolas de mar; sigue por las localidades vecinas de Tolosa, City Bell, Villa Elisa, Pereyra; pasa por Quilmes, Berazategui, y finalmente se anima al norte de la ciudad de Buenos Aires hasta el Cementerio de la Chacarita, donde los corredores recibirán, entre otros regalos, un nombre en lengua quechua.

 

El warachikuy ensaya un recorrido desacostumbrado en las experiencias de vida de estos grupos, pero que no es casual. Con este recorrido el espacio urbano se convierte en un espacio andino cargado de espiritualidad que en lo cotidiano, muchas veces y por el contrario, está plagado de fronteras. Esto es: fronteras de discriminación, racismo, indiferencia, control, y donde la pregunta por la identidad cultural es completamente olvidada.

 

Vale decir también, que cada una de las postas elegidas remiten a hitos históricos de estas naciones. Repasando algunos de ellos, través de sus monumentos o waka, el itinerario recuerda a la población kilme que llega a la actual plaza de Quilmes, a principios del siglo XIX. Aquella que caminó durante un año, despojada y reducida de los valles calchaquíes de origen, en el noroeste de nuestro país. Otra de las postas es Puerto Madero, aunque poco se conozca, allí existe una placa y un parque recreativo con el nombre de Micaela Bastidas Puyucahua, precursora –junto a Tupaq Amaru– de la emancipación de la colonia española en el territorio actual de Perú.

 

Por último, y entre otros, el itinerario incluye un encuentro en el monumento al Malón de la Paz que remite a la marcha de mujeres y hombres de la puna jujeña y de los valles de San Andrés (Orán, pcia. de Salta), oriundos de distintas comunidades del noroeste argentino, a la ciudad capital de Buenos Aires, en demanda de la restitución de sus territorios. Los marchantes hicieron cerca de 2.000 km para presentar sus reclamos al entonces presidente Juan Domingo Perón, allá por el año 1946.

 

Por todo esto y más, la memoria aborigen en nuestro país es recobrada obstinadamente. La invitación al warachikuy se hizo entonces extensiva para el domingo 24 de noviembre del corriente, desde el Parque Saavedra (La Plata).

 

Organiza el grupo illarichiy o “hacer u obrar hasta que amanece”, quienes colectivamente conforman la asociación civil de la Academia Mayor de La Lengua Quechua, ubicada en la calle 125 N° 2670 e/27 y 28, Berisso, donde se realizan periódicamente encuentros, ceremonias y talleres alrededor de la memoria andina desde hace unos diez años.

 

Foto: Sofía Silva, noviembre 2012