Microplásticos: una amenaza al medioambiente

19 de Junio de 2019


Microplásticos: una amenaza al medioambiente

Los microplásticos son contaminantes emergentes, ya que son compuestos que se vierten en el agua y que aún no están regulados.Son piezas de plástico menores a 5mm, que pueden ser materiales sintéticos producidos industrialmente (pellets)  o bien derivados de la fragmentación de restos plásticos de mayor tamaño, que forman parte de productos de uso frecuente en la vida cotidiana y producidos por las industrias de envases plásticos, textil, gastronómica, cosmética, entre otras.

Los microplásticos comprenden un grupo muy heterogéneo de piezas que varían en tamaño, forma, color, densidad específica, tipo de polímero y otras características. Los plásticos más utilizados son polietileno de alta y baja densidad (PE), polipropileno (PP), cloruro de polivinilo (PVC), poliestireno (PS) y tereftalato de polietileno (PET); los cuales representan el 90% de la producción mundial total

La Dra. Nora Gómez, Directora del Instituto de Limnología "Dr. Raúl A. Ringuelet" (CONICET-UNLP), conversó con el equipo de CienciaEnRed sobre los microplásticos y sus efectos en el medioambiente. 

¿Cómo afecta al medioambiente?

La mayoría de los polímeros sintéticos flotan en el agua, sin embargo algunos por su mayor densidad son acumulados en el fondo de los cuerpos de agua, consecuentemente cantidades importantes de restos plásticos son transportados por los cursos de agua hasta alcanzar los océanos.

Como consecuencia de su presencia en el medio ambiente, los organismos pueden interactuar con los microplásticos por dos vías, ingiriéndolos y/o colonizándolos. Los microplásticos pueden afectar a todos los niveles de la cadena trófica, atentando contra la salud de los organismos. Su pequeño tamaño, es un factor que genera que queden disponibles y así ser ingeridos pasivamente durante el comportamiento normal de alimentación o confundir dichas partículas con sus presas naturales. Muchos de estos organismos poseen una limitada selectividad entre partículas y capturan lo que esté disponible del tamaño apropiado.

Por otra parte, los contaminantes hidrofóbicos disponibles en el ambiente acuático suelen adherirse  a los restos plásticos. La mayoría de estos contaminantes son persistentes, bioacumulables y tóxicos, por lo que son de particular interés para la salud y el ambiente. Por lo tanto existe la preocupación de que si se ingieren restos de plásticos, podrían facilitar el transporte de otros contaminantes químicos a los organismos. Se han sugerido dos mecanismos, la liberación de aditivos químicos como los que se les incorporan a los plásticos durante su manufacturación, y la acumulación y liberación de contaminantes orgánicos persistentes en el agua.

¿Dónde se encuentran y en qué cantidades?

 Los microplásticos pueden hallarse en diferentes compartimentos en los ambientes acuáticos: en el fondo de los cuerpos de agua, flotando en la columna de agua y en  la biota que los ingiere.

Dichos microplásticos, pueden ser transportados a costas marinas, océanos y ambientes estuariales a través de la escorrentía de zonas urbanas (desagües pluviales, descargas cloacales) y a través de arroyos que las atraviesan. Otras fuentes que aportan microplásticos a estos ecosistemas pueden ser actividades pesqueras (restos de elementos utilizados en pesca) y actividades recreativas que se realizan en la costa (sorbetes, bolsas, vasos, botellas, tapitas, etc).

En relación a las cantidades son muy fluctuantes, dependiendo de múltiples factores, por ejemplo  la zona costera del estuario del Río de la Plata se han encontrado en promedio 139 MPs/m3 en la columna de agua, mientras que en otros estuarios alrededor del mundo se han hallado concentraciones  que van desde 0,028 MPs/m3  hasta 4137,3 MPs/ m3.

¿Desde cuándo este es un tema preocupante y se ha convertido en un tema de investigación?

Su presencia en el medio ambiente no es nueva, pero sí su hallazgo en el mismo. En el Reino Unido en el año 2004, científicos encontraron  piezas de plástico muy pequeñas en la columna de agua y en sedimento, a las que se refirieron como “fragmentos de plástico microscópicos”. Posteriormente, en el 2009 se propone el término microplástico para definir aquellos fragmentos menores a 5 mm y desde entonces se ha convertido en un tema de investigación muy preocupante.

¿Quiénes lo estudian y dónde?

Este tipo de contaminante ha comenzado desde hace mas de una década a ser motivo de estudio por parte de la comunidad científica. Sin embargo la intensidad de los estudios es disímil en los continentes; mientras en el hemisferio norte se halla la mayor cantidad de referencias bibliográficas, en el hemisferio sur la información es exigua. En Argentina existen unos pocos grupos de investigación que están abordando esta problemática tanto en el agua dulce como en el medio marino.

¿Cuáles son las acciones que se llevan a cabo a nivel nacional y cómo estamos posicionados con respecto a otros países?

A nivel nacional es poco lo que se está haciendo al respecto, si bien existen algunas acciones por parte de unos pocos municipios para concientizar a la población sobre la problemática de los plásticos en el ambiente, no resulta suficiente para el abordaje que requiere el control de este contaminante. En Europa y Estados Unidos se han implementado acciones a través de la legislación. Por ejemplo la Unión Europea hará ilegal a partir de 2021 todos los artículos de plástico de un solo uso, también estará prohibida la fabricación y venta de envases de poliestireno expandido que se suelen usar en las cajas de comida rápida. En Estados Unidos a partir del 2017 se prohíbe el uso de micropartículas de plástico en productos de higiene personal.

¿Cuál es tu mirada con respecto al impacto de los microplásticos en el futuro?

Consideramos que esta problemática ya está dejando su impronta en la historia del planeta al dejar registros en los estratos geológicos. La reducción de su uso es fundamental, en tal sentido se deberían promover conductas de reciclados sostenidas y principalmente políticas de estado que estimulen la educación ambiental y la generación de legislación adecuada para minimizar y mitigar los efectos de este contaminante en el ambiente.

 

Por Dra. Nora Gómez (Profesora/Investigadora, UNLP-CONICET. Directora del Instituto de Limnología "Dr. Raúl A. Ringuelet" (CONICET-UNLP) y Lic. Rocio Soledad Pasos (becaria).