MUJERES EN LA CIENCIA: CAMILA ROCHA

09 de Marzo de 2018


MUJERES EN LA CIENCIA: CAMILA ROCHA

Entre genes y ADN

Mi experiencia en la ciencia recién comienza. El campo en el cual trabajo es la genética. Cuando las personas me preguntan con ojos desorbitados “¿qué es la genética?”, les respondo que es una parte de la biología que estudia los genes y su herencia. La duda continúa y retrucan “¿pero qué son los genes?”, los genes son regiones definidas del ADN que contienen la información genética que determinan, por ejemplo, ciertas características como el color del pelo. Luego piden vale cuatro y dicen “he oído hablar del ADN, ¿qué es?”, el ADN es el material genético, un compuesto, una molécula que posee la información necesaria para el desarrollo y funcionamiento de un organismo.

Cuando estaba cursando el tercer año de la carrera, me di cuenta que la genética, así como la ciencia, no consistía en un laboratorio pulcro, sustancias peligrosas de colores, guardapolvos blancos y ojeras. En una de las materias más importantes que tuve que estudiar, me encontré con una mujer llamada Bárbara MaClintock. En 1948, publicó un trabajo fundamental para la historia de la genética, el cual hablaba sobre los elementos transponibles en el grano de maíz, es decir, genes “saltarines” que, al moverse, pueden insertarse en otro gen inhibiendo o cambiando su información (su expresión). El problema fue que un genetista muy importante de la época, Alfred Sturtevant, afirmó que no había entendido nada acerca del trabajo de Bárbara pero que si ella lo decía, tenía razón. MaClintock se decepcionó por la reacción de la comunidad científica respecto a su trabajo pero ella continuó con sus estudios. Décadas después, con el avance de la tecnología y de las técnicas moleculares, estos elementos fueron descubiertos en todos los organismos. Afortunadamente, los estudios de Bárbara fueron reconocidos, recibiendo en 1983 el Premio Nobel de Medicina. Sentí una gran sorpresa al leer la historia de esta científica dado que hasta entonces no había imaginado el camino difícil de las mujeres en la ciencia, hallando cantidades de historias antes que la de Bárbara. Encontrarme con este nuevo panorama dio lugar a una enorme motivación para continuar con aquello que se había transformado en mi vocación. La ciencia, por lo tanto, se convirtió en un aprendizaje de vida más allá del laboratorio.

Hasta el momento, mi trabajo se ha centrado en estudiar el bacterioplancton (comunidades bacterianas) en lagunas que se encuentran en la Región Pampeana, mediante un gen marcador que me permite saber de qué Clase, Orden o Familia se tratan (como si fuera el nombre, el apellido y el DNI de los organismos). Pueden preguntarse cuál es la relación de este tema con las problemáticas actuales. Bueno, mis resultados no solucionarán los problemas económicos y sociales existentes pero nos conducen a pensar en el futuro y en nuestro accionar como “los dueños del planeta”. En parte, con estos resultados logré una primera caracterización bacterioplanctónica de las lagunas pampeanas dado que no se habían realizado estudios posteriores en ellas. Son esenciales los primeros análisis ya que, a la hora de comenzar con cualquier tipo de investigación, es necesario conocer muy bien el sistema que tenemos delante de nuestros ojos.

Por otro lado, concluímos que las lagunas pampeanas están sufriendo cambios relacionados a varios factores, entre ellos: el mal funcionamiento de plantas tratadoras de efluentes, el uso excesivo de agroquímicos, la expansión de la frontera agropecuaria, el monocultivo, etc. Esto se ve manifestado en la modificación de la composición química de los ecosistemas acuáticos. El problema no finaliza, hay un efecto dominó, ya que la modificación o cambio de esos ambientes afecta a las especies que allí habitan, desde peces y plantas acuáticas hasta bacterias. Como consecuencia, conduciremos a la extinción de las especies (pérdida de biodiversidad) afectando la economía de las ciudades que viven del turismo y de la pesca de los cuerpos lagunares pampeanos. Aunque parezca un término menor, la pérdida de biodiversidad es grave, la extinción de una especie afecta en gran medida al ecosistema. Hay especies que, por ejemplo, ejercen control poblacional (como si fuese el control de natalidad en China) sobre otra especie que parasita a las plantas cuyos frutos son de consumo humano. Sin esa “especie controladora”, que limite el aumento poblacional de la especie parásito, nos encontraríamos frente a enormes pérdidas económicas en el cultivo de ese fruto.

El grupo en el que me encuentro trabajando está conformado por mujeres. Para llevar a cabo los estudios mencionados, realizamos el “muestreo” o la recolección de muestras. Fijamos la fecha de acuerdo al tiempo, ya que se suspende únicamente por lluvia. Ni el calor, ni el frío nos detiene. Luego, el día previo a la recolección armamos el listado de frascos rotulados, redes, sensores, ropa extra en caso de caer el agua y botas de lluvia. Llegado el día, iniciamos muy temprano. Hacemos un gran recorrido en auto y a pie. Nos ha tocado cruzar canales con agua podrida, alambrados, zonas pantanosas o zonas inundadas. Posteriormente a la aventura, continúa el procesamiento de las muestras que nos toma dos días finalizarlo. En este, empleamos diferentes técnicas para el análisis de los nutrientes del agua, así como para obtener el bacterioplancton. Es un trabajo arduo pero con mis compañeras nos dividimos la tarea, intentamos optimizar el tiempo y nos ayudamos mutuamente. Por fortuna, es común ver científicas trabajando en laboratorios, ya sea con pocas horas de sueño, con frustración, en feriados, en-entre y fines de semanas.


Camila Seoane Rocha, nació el 29 de abril de 1994 en la ciudad de Junín, provincia de Buenos Aires. Es la egresada número 51 de la carrera de Licenciatura en Genética en la UNNOBA. Su trabajo final de grado se denominó “Estructura y dinámica del bacterioplancton en lagunas ubicadas en la cuenca superior e inferior del Río Salado”, con los resultados obtenidos realizó la presentación de pósters a eventos como ASLO 2017 (Hawai) y Primer Taller de la Red colaborativa en Ecología Microbiana Acuática en América Latina (µSudAqua) (Rocha, Uruguay). Acaba  de obtener una beca para continuar con su doctorado en biología molecular y biotecnología en el INTECH. Apasionada por la ciencia y admirada por aquellos que la hacen grande.

Seoanerochacamila@gmail.com