MUJERES EN LA CIENCIA: DIANA MAZZANTI

02 de Marzo de 2018


MUJERES EN LA CIENCIA: DIANA MAZZANTI

La historia pampeana comenzó hace aproximadamente doce mil años antes del presente (AP) y la Arqueología es la ciencia que permite, junto a otros estudios interdisciplinarios, conocer algunos aspectos de los modos de vida de las antiguas sociedades que nos precedieron. Los arqueólogos las denominamos sociedades de cazadores-recolectores por el tipo de economía de subsistencia que las caracterizó y, también, porque estos grupos se distinguieron por los complejos circuitos de movilidad que planificaron dentro de territorios sociales muy extensos.

Para comprender la arqueología de la Pampa Húmeda, es clave identificar los ambientes que la conforman, sus cambios climáticos y los recursos naturales propios de cada sector. Esta geografía heterogénea contiene a vastas llanuras herbáceas, dos sistemas de sierras (Ventania al suroeste y Tandilia al centro-este), grandes cuencas hídricas y el extenso litoral Atlántico. Las líneas de las investigaciones actuales están orientadas a la indagación de los sistemas sociales, sus orígenes, sus cambios y el análisis de los paisajes antiguos mediante la intervención de otros investigadores que reconstruyen las características de los paleoambientes del pasado. Este conocimiento sobre las variaciones del clima y su impacto en los ambientes pampeanos, permite identificar los factores que modelaron los paisajes ocupados por los pueblos a lo largo de la historia, los cuales en algunos períodos se vieron afectados en la oferta de recursos naturales, como por ejemplo, durante las sequías ocurridas durante la pequeña Edad de Hielo (siglos XIV al XIX).

En esta nota me referiré específicamente a la arqueología del borde oriental de las sierras de Tandilia y al período de los primeros habitantes de la pampa. Esta área de investigación corresponde al paisaje serrano actual de las ciudades bonaerenses de Mar del Plata y Balcarce. En este amplio espacio serrano hemos hallado dentro de cuevas y aleros los vestigios arqueológicos de distintos grupos humanos que lo habitaron sucesivamente durante 11.000 años hasta finales del siglo XVIII. La importancia de esta zona está dada por ser la única, hasta la fecha, que concentra las evidencias materiales de la historia indígena completa, desde sus primeros pobladores hasta los últimos grupos que vivieron en autonomía política.

La mayoría de los sitios arqueológicos, es decir, los lugares donde se instalaron los primeros pobladores de la región Pampeana se encuentran en Tandilia centro-oriental y en menor número en otros sectores de la llanura Interserrana. Esas poblaciones fueron las que exploraron por primera vez la geografía regional, demostrando la intencionalidad en la selección de los sectores más aptos para acampar o realizar otras actividades cotidianas. La identificación y estudio de cada uno de estos sitios nos permite conocer qué actividades realizaron en ellos y reconstruir sus circuitos de movilidad.

La calidad del registro arqueológico nos permitió obtener datos sobre las travesías a larga distancia, donde obtuvieron rocas exóticas cuyas canteras se encuentran alejadas de esta región. En esos traslados también establecieron vínculos sociales de alianzas, solidaridad e intercambios con otros grupos de cazadores-recolectores. Por ejemplo, en todos los contextos arqueológicos de Tandilia oriental que fueron datados entre los 11.000 y 9.000 años AP, se preservaron restos de la talla de rocas cuyas canteras de extracción se hallan en el actual territorio de la República del Uruguay (700 km aproximadamente). Esto es demostrativo del interés por el uso de un tipo de roca cristalina de color rojo (caliza silicificada) que destinaron a la producción de herramientas.

La reconstrucción arqueológica de algunas de las actividades de trabajo realizadas en cada uno de los asentamientos (cuevas y aleros) permitió conocer aspectos de sus modos de trabajo y sistemas de caza. Como se expresó, la identificación mineral de las rocas trasladadas para tallarlas y producir instrumentos (puntas de proyectil, raederas, cuchillos, etc.) dan pista sobre los derroteros de grupos especializados en la búsqueda de materias primas o bien en la caza de animales. De los estudios geológicos de cada pieza lítica hallada se dedujo la presencia de rocas provenientes también de Ventania, sectores alejados de Tandilia oriental como de las sierras de Barker y de Tandil y de rodados recolectados en las costas. Entre los instrumentos líticos, se hallaron evidencias de la producción y uso de las punta de proyectil que los arqueólogos llaman “punta cola de pescado”, por la forma de su pedúnculo resulto ser muy apta como puntas de lanzas para las cacerías de animales medianos y grandes. Este tipo de arma de caza se produjo sólo en América del Sur en el rango temporal de 12.000 a 9.000 años AP.

No sólo los aspectos tecnológicos son factibles de reconstruir sino que otros vinculados a las actividades humanas básicas de producir fuego, ya sea para cocción de alimentos, obtener calor en los reparos rocosos o también con el propósito de ahuyentar animales peligrosos para la vida humana. Los estudios de antracología (análisis macro y microscópicos de los tejidos vegetales de pequeños fragmentos de carbones) brindaron resultados importantes para la identificación de madera de sauce cuya existencia se desconocía para períodos tan tempranos en la zona serrana. También estos antiguos pobladores sumaron otros recursos madereros provenientes de arbustos locales (curro y chilca). Estos carbones son las evidencias de la recolección de madera en el ambiente cercano a los asentamientos, lo que permite ajustar los datos de las especies vegetales que rodeaban al sitio y del clima reinante en sus diferentes períodos. Los carbones conservados en los fogones son los que también se utilizan para obtener las fechas por el método de Carbono 14, que brinda cronologías muy certeras sobre cuándo ocurrieron las ocupaciones humanas en cada asentamiento.

Las estrategias de aprovisionamiento de alimentos de origen animal son reconstruidas por paleontólogos que analizan los restos óseos extraídos de los sedimentos de los sitios arqueológicos. Por ejemplo, en los casos estudiados en Tandilia oriental, se conocen aspectos de la dieta de los primeros pobladores, quienes basaron su subsistencia en la caza y consumo de guanaco, venados de las pampas, armadillos, vizcachas, ñandúes y una especie de armadillo extinguido de gran tamaño (Eutatus seguini).

La arqueología contemporánea plantea variadas líneas de investigación y desafíos que producirán nuevos conocimientos sobre la vida de las miles de generaciones de personas que habitaron esta zona de sierras lindantes a la hoy ciudad de Mar del Plata. La amplificación constante de conocimientos que se produce desde las ciencias involucradas, permite entender y transformar el mundo en el que vivimos.

 

Diana Mazzanti

Dra. en Arqueología por la UBA, previamente obtuvo el Título de grado como Licenciada en Antropología (orientación en Arqueología) en la UNMDP. Es Profesora Titular de la carrera de Historia para el dictado de cátedras vinculadas a la Arqueología Americana y Pampeana. Los temas de investigación se han centrado en la Arqueología de cazadores-recolectores de Tandilia oriental, con especial dedicación a las problemáticas del uso de cuevas y aleros. Para ello, junto a miembros del grupo de investigación interdisciplinario, ha descubierto más de 60 sitios arqueológicos y excavado 14 reparos en las sierras. También ha investigado las jefaturas ecuestres del siglo XVIII con territorialidad en Tandilia oriental. Su producción científica incluye artículos en revistas y libros, tanto de índole académicos como de divulgación científica. Ha dirigido a varios becarios y tesis doctorales conformando un grupo de trabajo activo en la arqueología de las sierras de Tandilia.

 

Ph: Carlos Quintana, 2007.