MUJERES EN LA CIENCIA: MARÍA CECILIA VON REICHENBACH

08 de Noviembre de 2018


MUJERES EN LA CIENCIA: MARÍA CECILIA VON REICHENBACH

 

Reencontrando a Margrete Heiberg 

Hace poco recibí un pedido de información para la Casa Museo de Ernesto Sábato, y al revisar los documentos del Museo de Física encontré algo que me llamó la atención. Se trata de un libro alemán sobre la televisión, del que Sábato revisó la traducción y escribió el prólogo de la edición en español.

Buscando en internet, descubrí que en realidad la traducción la realizó Margrete Heiberg Bose, pero el nombre de ella aparecía sólo en algunas de las páginas que ofrecen el libro ¿Por qué no figura su nombre y sí el de Sábato?¿Acaso ella realizó un trabajo de menor importancia? Pensé que, tal vez sería una estrategia de mercado de los vendedores de libros antiguos, pero le quita mérito a una mujer, científica y divulgadora, de la que vale la pena conocer más.

Margrete Heiberg de Bose, nombrada en algunos documentos como Margarita Bose, en otros como señora de Bose o viuda de Bose, formó parte del grupo de científicos alemanes que contrató la Universidad Nacional de La Plata para iniciar en el país, en forma sistemática, la investigación y la enseñanza universitaria de la Física. Sin embargo, existe poca o ninguna mención sobre su desempeño profesional en la historia fundacional de la Universidad Nacional de La plata. Tuve la suerte de investigar sobre sus aportes a esta universidad, y publiqué los resultados de mi trabajo en revistas académicas y presentaciones en congresos. Pero me queda la deuda de difundirlo en otros ámbitos, y eso me impulsó a escribir esta breve reseña.

Margrete nació en una pequeña localidad llamada Søro, en Dinamarca, en el seno de una distinguida familia de pastores luteranos y doctores. Fue educada como una joven burguesa preparada para ser una buena esposa: en la escuela y en el seno de la familia se le dio una educación esmerada para los cánones de la época. En 1888 fue enviada a acompañar a su tío C. Lütcken, un naturalista muy bien vinculado en el ambiente académico, que vivía en Copenhague, con quien viajó por varios países y gracias a quien conoció el ambiente intelectual y académico que, en general, estaba vedado para las mujeres, excepto como acompañantes. Esas vivencias la indujeron a dedicarse a la ciencia.  Primero debió prepararse sola y a escondidas para rendir los exámenes del colegio secundario, cosa rara en una mujer, ya que sólo tenían acceso a tutores privados. En 1895 aprobó los exámenes y comenzó, financiada por su tío, los estudios de filosofía y matemáticas, y posteriormente los de química, finalizando sus estudios en 1901. A los 35 años, fue la primera mujer danesa en obtener el título de Doctora en Química. Durante los tres años siguientes fue profesora adjunta del Instituto de Química de la Universidad de Copenhague. Como premio a sus calificaciones obtuvo un puesto en la Universidad de Götingen, Alemania, uno de los centros de mayor prestigio en investigaciones en fisicoquímica para trabajar junto a Walter Nernst, padre de la fisicoquímica. En 1902 publicó su primer trabajo científico como única autora (Análisis de dos clases de tierra comestible del África Central) e ingresó a las Sociedades de Química y de Promoción de las Ciencias Naturales. Recordemos que de Götingen surgieron los premios Nobel de Nernst (1920), Max von Laue (1914), James Frank (1925) y Werner Heisenberg (1932).

 

Allí conoció a Emil Bose, un físico alemán con quien compartía una formación e intereses científicos que los hicieron colaboradores, y más tarde,contrajeron matrimonio. Bose estaba sorprendido de encontrar una mujer interesada en Física. Él era viudo y tenía una pequeña hija, que falleció al tiempo que nacía el hijo de ambos, Walter. Después de una breve estadía en Götingen se mudaron a Gdansk (Danzig), a trabajar en la Escuela Técnica Superior, un instituto de importancia científica y política. Allí Margrete prosiguió sus investigaciones sobre talio, bismuto y sales de plata, mientras colaboraba con Emil en el trabajo editorial de la prestigiosa revista Physikalische Zeitschrift, donde se publicaban los últimos adelantos en Física. También investigaron juntos, y participaron en conferencias en distintas ciudades alemanas.

Emil fue convocado en 1909 por los enviados de la recientemente creada Universidad Nacional de La Plata para dirigir el Instituto de Física de La Plata (IFLP), y él exigió además un cargo de profesora extraordinaria para Margrete. Al llegaron a La Plata organizaron la enseñanza y la investigación en Física, y dieron comienzo a las clases para los futuros Doctores en Física, los primeros del país. En 1910 ella fue la única mujer, entre 1000 participantes, que presentó un trabajo en el Congreso Científico Internacional Americano con motivo del centenario de la independencia, en Buenos Aires.

Luego de este gran esfuerzo Emil enfermó de tifus y falleció el 25 de mayo de 1910. Margrete escribió una detallada y elogiosa descripción del Instituto de Física de La Plata  en la Physikalische Zeitschrift, como homenaje póstumo, y para fomentar su valoración entre la comunidad científica internacional, ya que era necesario elegir un nuevo director. Margrete intentaba que la dirección estuviera a cargo de un físico formado, ya que, si bien ella estaba en condiciones de hacerlo, las autoridades no estaban preparadas para aceptar que ese puesto fuera ocupado por una mujer. Margrete viajó a Alemania en 1912 y en 1915, para trabajar y visitar a su familia. Allí la sorprendió la primera Guerra Mundial, y tuvo de permanecer con su hijo hasta 1919. De regreso en La Plata luchó porque se le reconociera su puesto de Profesora.  Sin embargo, su lugar ya había sido ocupado por uno de los jóvenes físicos argentinos. La situación era además desfavorable para ella: no sólo por su condición de mujer, sino también por el fuerte espíritu antigermánico reinante. Al cabo de varias negociaciones fue nombrada nuevamente profesora extraordinaria de trabajos prácticos de Física. A partir de esa época, con 54 años,se abocó con especial dedicación a la docencia, contribuyendo a la formación de numerosas generaciones de científicos e ingenieros.

En 1928 publicó, en colaboración con Ramón Loyarte, un trabajo precursor de las llamadas técnicas de control de calidad, que permite identificar adulteraciones en el contenido y el proceso de elaboración de la yerba mate.

En La Plata, y después de vivir veinticuatro años en el país, adquirió la ciudadanía argentina a los 71 años, jubilándose poco después. Falleció en San Justo el 17 de julio de 1952, a los 86 años.

 

Margrete fue pionera en más de un aspecto: fue la primera mujer en recibir el título de Magister Scienciarum en Química en la Universidad de Copenhagen, y fue la primera asistente científica en ese campo; fue la primera mujer en ser nombrada profesora asistente en física en Argentina y en Dinamarca; dictó el primer curso experimental de física en América. También dejó huella la divulgación de la ciencia, a la que se dedicó toda su vida (apenas recibida participó de la Sociedad de Promoción de las Ciencias Naturales), y en especial en sus últimos años. Publicó dieciséis artículos sobre distintos temas de divulgación, comentarios bibliográficos y sobre congresos, textos didácticos y varias traducciones. Escribió ocho artículos de opinión sobre temas como universidad y sociedad, el movimiento feminista, educación y enseñanza, originalidad y colectividad y los ancianos. Dictó conferencias sobre temas de historia de la ciencia, el canto de los pájaros y de los hombres en el Centro Feminista Danés, y en la Iglesia Danesa.

 

Los libros científicos de Margrete y Emil, fueron donados a la universidad en 1942. La colección, minuciosamente ordenada, catalogada e inventariada, está ahora depositada en el Museo de Física de la UNLP, junto con los libros que  ambos donaron en 1911 cuando arribaron al país.

Margrete fue colaboradora científica y colega de Emil en la instalación del equipamiento del Instituto, así como en la edición de la Physikalische Zeitschrift. Fue su confidente e inspiradora, como revela la correspondencia con sus familiares. Sin embargo, ella subestimó su rol en su descripción del IFLP a favor de destacar los logros de su marido. Publicó trece trabajos científicos, el primero como única autora en 1902 y el último con Ramón Loyarte, su antiguo discípulo, en 1930, en temas de física, química y electroquímica.

Sin duda algunas de sus mayores contribuciones han sido en el campo de la docencia, en la formación de generaciones de físicos e ingenieros argentinos y en el desarrollo de las clases de física experimental. Debe destacarse además su lucha por permanecer dentro de la institución mientras criaba sola a su hijo, lejos de su familia luego de haber vivido la guerra y la posguerra. En ese sentido, su decisión de volver a Argentina fue sabia, pues en Dinamarca la primera mujer en tener título de profesora universitaria fue una historiadora en 1946. Así, Margrete Heiberg fue la primera mujer danesa en tener el título de profesora. Además fue una de las promotoras, junto con Emil Bose, de  sumar la formación experimental a la teórica en la educación en física, toda una novedad en Argentina.

Sobre Margrete escribieron Emily Hunter y Lewis Pyenson en 2005, afirmando  que su trayectoria puede ser comparada con la de Marie Curie en más de un aspecto: ambas eran poliglotas (Margrete hablaba danés, alemán, francés, inglés y español), vinieron de países nórdicos a desarrollar investigaciones en la frontera entre la física y la química en países latinos, recibieron apoyo de sus familias para su formación académica y se formaron como autodidactas antes de entrar a la universidad; se casaron con científicos del área y desarrollaron trabajos juntos. Enviudaron jóvenes y tuvieron que cuidar solas de sus hijos y continuar el trabajo de su marido; ingresaron a una edad avanzada a la universidad; sus trabajos se desarrollaron en relación con la experimentación; vivieron de forma sencilla y austera; ambas amaban los viajes y la vida al aire libre; fueron iconoclastas, rompiendo el modelo tradicional que debía seguir una mujer.

 

 

María Cecilia von Reichenbach

Realizó el Doctorado en Física en la Universidad Nacional de La Plata y luego de diez años de trabajo en temas de Física teórica de altas energías, cambió la orientación de sus investigaciones (en la UNLP y el CONICET) hacia la Historia de la Física en Argentina, específicamente en la UNLP en las primeras décadas del siglo XX. Sus investigaciones se basan en los documentos e instrumentos científicos del Museo de Física del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas. Es profesora de ese Departamento en una cátedra mixta en la Facultad de Humanidades, y directora del Museo de Física.

cecilia@fisica.unlp.edu.ar

Departamento de Física

Facultad de Ciencias Exactas

Universidad Nacional de La Plata

C.C. 67 (1900) La Plata

 

Imagen adjunta: Margrete Heiberg, fotografía cedida por su nieta Beatriz Bose.