MUJERES EN LA CIENCIA: MARÍA JOSÉ APODACA

21 de Noviembre de 2018


MUJERES EN LA CIENCIA: MARÍA JOSÉ APODACA

Darwin el Homero de la Evolución

"Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que anduvo peregrinando por el ancho mundo..." Homero, La Odisea.

El viaje de Ulises en La Odisea es la metáfora de todo viaje posible para el hombre y tal vez, al mismo tiempo, de la propia vida. El viajero crece y se transforma a medida que recorre el camino. Exiliado de la naturaleza se reconcilia con ella a través de las peripecias que enfrenta y el espacio recorrido.

Charles Darwin (1809-1882), un joven inglés de 22 años, se echó a andar el 27 de diciembre de 1831. Recorrió el mundo, a la manera de un Ulises científico, en cinco años de navegación a bordo del Beagle. Con los años, se transformó en su propio Homero al relatar, no sólo las peripecias, sino la extraordinaria aventura del pensamiento que su viaje generó.

América del Sur fue la que ocupó la mayor parte del largo viaje de Darwin. En ella encontró, una biota que cautivaría su mente por el resto de sus días. Después de más de cuatro años de recorrerla, Darwin dejó América del Sur en 1835 rumbo al oeste, y volvió a ella desde el este por un corto período, en 1836, antes de su regreso a Inglaterra en ese mismo año.

Comenzar a descifrar la historia de la vida tal como se la encuentra en las distribuciones geográficas de organismos sudamericanos fue el extraordinario aporte de Darwin al pensamiento universal. La importancia que las distribuciones geográficas y la ciencia que las estudia, la biogeografía, tuvieron en la construcción de la teoría darwiniana de la evolución se evidencia en el primer párrafo del libro de Darwin, El Origen de las especies publicado en 1859:

Viajaba yo a bordo del buque de guerra inglés Beagle, en mi carácter de naturalista, cuando me llamaron mucho la atención ciertos hechos que observé en la distribución de los seres orgánicos que habitan América del Sur, y en las relaciones geológicas de los actuales habitantes del continente con los antiguos. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este volumen, parecen arrojar alguna luz sobre el origen de las especies...

Si quedara alguna duda del papel de la biogeografía como generadora de la teoría de la evolución de Darwin, bastaría con decir que dos capítulos completos de su libro y más de la mitad de sus extensos cuadernos de notas, están dedicados al análisis e interpretación de la distribución geográfica de organismos.

La biogeografía, si la buscamos en un diccionario, puede ser simple de definir -el estudio de las distribuciones geográficas pasadas y presentes de los seres vivos- pero esta aparente simplicidad oculta una gran complejidad. La biogeografía en una rama de la ciencias naturales que es transversal a muchas disciplinas como la geología, la geografía, la taxonomía, la anatomía comparada, entre otras.

La evolución biológica es fácil de  aceptar hoy en día pero, situémonos en el contexto en el que Darwin, en 1831, se encontraba inmerso: el creacionismo y el fijismo. La tesis creacionista postula que las especies han sido creadas, y esa creación se ha llevado a cabo en el mismo lugar donde las especies se encuentran. La tesis fijista, postula que las especies se mantienen inmutables a lo largo del tiempo.

A pesar de que cuando comenzó su viaje Darwin aceptaba ese paradigma, durante su paso por América del Sur cuatro hechos biogeográficos llamaron su atención tal como él lo señala en su autobiografía:

  1. En su paso por Punta Alta (provincia de Buenos Aires) le llamó la atención encontrar en el mismo lugar geográfico especímenes similares morfológicamente, pero con distintos tamaños, los restos fósiles de los gliptodontes y el armadillo actual.
  2. Encontrar en áreas adyacentes de América del Sur una sucesión espacial de especies muy parecidas entre sí, por ejemplo las dos especies de ñandúes.
  3. Semejanzas morfológicas entre los organismos de las Islas Galápagos con los organismos del continente. Ejemplo los pinzones de Darwin, que muestran afinidades con organismos continentales.
  4. Encontrar variaciones morfológicas y comportamentales en los distintos pinzones que habitaban distintas islas del archipiélago  de las Galápagos, en respuesta a los distintos ambientes de las islas. En otras palabras cada isla tenía una variedad de pinzón de acuerdo a la oferta de alimento que estas aves encontraban en esa isla.

A partir de estas observaciones Darwin propuso la teoría de la evolución por selección natural en su libro (aunque la palabra evolución no está utilizada en todo el libro, pues la menciona como origen de las especies). La teoría que Darwin propuso puede ser resumida en 5 ideas: (1) La vida tiene una historia = evolución; (2) La evolución produce descendencia con modificación a partir de un ancestro común (genealogía de la vida); (3) La selección natural es el mecanismo generador del proceso evolutivo; (4) La evolución es un fenómeno gradual; (5) La población es la unidad del cambio evolutivo.

Dos de estas ideas fueron las más fecundas en generar nuevos conocimientos.

  1. Descendencia con modificación a partir de un ancestro común. En palabras de Darwin:

Creo que los animales descienden a lo sumo de cuatro o cinco progenitores solamente, y las plantas de un número igual o menor. La analogía me conduciría un paso más allá, es decir a la creencia de que todos los animales y plantas descienden de un solo prototipo. ... todas las criaturas vivas tienen muchas cosas comunes en su composición química, su estructura celular, sus leyes de crecimiento, y su sujeción a influencias dañosas.

2. Selección natural. En palabras de Darwin:

... si las variaciones útiles a un ser surgen alguna vez, seguramente los ejemplares caracterizados por ellas tendrán las mejores probabilidades de ser preservados en la lucha por la vida, y debido al fuerte principio de la herencia, tenderán a producir descendientes caracterizados de la misma manera. Este principio de preservación, o la supervivencia de los más aptos, es lo que he llamado selección natural.

En febrero de 2019 se cumplen 160 años de la publicación del libro de Darwin, libro que, marcó un hito en la historia de la biología. Mucho es lo que se ha progresado en la teoría de la evolución en estos 160 años sobre todo en los aspectos genéticos, pero Darwin fue quien creo los fundamentos sobre los que los demás construyeron sus ideas.

El naturalista inglés Alfred R. Wallace (1823-1913), co-descubridor con Darwin de la teoría de la evolución por selección natural, también se basó para plantearla en la biogeografía. Esta coincidencia entre Darwin y Wallace en el uso de la biogeografía para establecer la teoría de la evolución por medio de la selección natural, no parece ser casualidad, sino el resultado del progreso en el conocimiento de las distribuciones geográficas, que se estaba dando desde principios del siglo XIX.

Podría incluso arriesgarse la idea que Darwin y Wallace fueron emergentes de un cambio conceptual inevitable en la historia natural de esa época, ya que los trabajos de biogeografía de ese momento producían resultados irreconciliables con el creacionismo y el fijismo.

Para concluir, podríamos decir que el gran logro de Darwin fue comenzar a descifrar, en un contexto geográfico, el lenguaje con el que los seres vivos nos narran la historia de la vida sobre la Tierra.

En otras palabras, las distribuciones geográficas de organismos de América del Sur fueron el fundamento empírico de la teoría de la evolución de Darwin.

Es fama que el brillante zoólogo inglés Thomas Henry Huxley (1825-1895) ante lo genial y sencillo de la idea de la evolución presentada por Darwin expresó:

¡Pero qué estúpidos hemos tenido que ser para que no se nos ocurriera antes!

Darwin es un espléndido ejemplo de las posibilidades que hay en todo ser humano. Al decir del pensador estadounidense Ralph W. Emerson:        

En toda obra genial reconocemos pensamientos que fueron nuestros y que hemos rechazado, y que vuelven con cierta majestad forastera.

Y ese también es Darwin, un héroe emersoniano que inspira grandeza en todo aquel que estudia la exuberante vida que nos rodea y a su vez nos contiene.

Curioso destino el de Darwin. Fue naturalista casi por accidente y como tal inició, muy joven, un largo viaje sin saber que en América del Sur ñandúes, armadillos y pinzones le confiarían el secreto de la historia de la vida sobre la Tierra, y que ese secreto se convertiría en la mayor revolución en la historia del pensamiento. Destino que nadie puede recorrer sin conmoverse y profesar por este naturalista, un sentimiento que rebasa la veneración y es el agradecimiento.

 

La Doctora María José Apodaca es becaria post doctoral de CONICET. Docente de la Cátedra de Biogeografía de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata. Trabaja en la División Plantas Vasculares del Museo de La Plata. Sus líneas de investigación están centradas en la biogeografía, la conservación de la biodiversidad y la evolución biológica.

Contacto: apodaca@fcnym.unlp.edu.ar