MUJERES EN LA CIENCIA: SANDRA MARDER

17 de Mayo de 2018


MUJERES EN LA CIENCIA: SANDRA MARDER

 

El desarrollo integral de la Niñez. Una propuesta posible en la encrucijada entre Ciencia-Educación y Políticas Públicas

Con la convicción de que la actividad científica anclada en las necesidades reales de una población, junto a una política educativa rigurosa, coherente y factible de sostener pueda traer sus frutos a futuro, presento en este trabajo algunos resultados de la aplicación de un programa de desarrollo infantil denominado Queremos Aprender). Dicho programa se propone contribuir a aminorar la brecha en el desempeño de niños de diferentes sectores sociales a través de intervenciones pedagógicas de calidad. El Programa es el fruto del trabajo conjunto de investigadores del CIIPME-CONICET, CEREN/CIC-PBA; Universidad de Córdoba y la U.N.L.P. junto a docentes de nivel inicial bajo la Guía de la Dra Ana María Borzone.  El equipo desarrolló 3 cuadernillos con actividades para los niños con juegos, una novela y dos guías para el docente. Cada una de las 30 secuencias didácticas, que forman parte del material para los niños, está formada por 14 apartados con más de 500 actividades en las que se desarrollan los lineamientos generales de un programa previo ( Leamos Juntos)  para primer ciclo de primaria al que se incorporaron juegos, actividades plásticas, música y tareas con foco en el desarrollo socio emocional y el trabajo con las funciones ejecutivas. “ Queremos aprender” atiende al desarrollo integral de los niños y a la preparación para su escolaridad, lo que se denomina: School Readiness.

¿Por qué es esencial empezar a trabajar desde la niñez temprana a través de propuestas de educación sistemática? La educación temprana es en realidad una oportunidad que nos brinda la escuela infantil para influir desde el contexto con sujetos cuyo desarrollo cerebral se encuentran en períodos de alta plasticidad, entendiendo a la plasticidad como la maleabilidad de nuestros cerebros que se van adaptando al ambiente durante toda la vida pudiendo establecer nuevas conexiones y funciones. Las conexiones que no se realizan o las funciones que no se practican sufren lo que se denomina una “poda”, es decir, las conexiones sinápticas más activas se fortalecen, mientras que las menos activas se debilitan y desaparecen; esto ocurre aproximadamente hasta los 25 años. Sin embargo, durante toda la vida se establecen nuevas conexiones y se producen cambios cerebrales, solo que durante la infancia existen períodos sensibles o críticos para el desarrollo. Tal es así que las experiencias tempranas juegan un rol esencial en el desarrollo de las diferentes capacidades y en la organización de esta arquitectura cerebral-cognitiva. Por ejemplo, un concertista de piano, ejercita sus dedos de ambas manos al apretar las teclas, esta ejercitación hace que las diferentes zonas del cerebro que se asocian al movimiento de los dedos de ambas manos se reorganicen y multipliquen sus conexiones gracias a su plástico potencial, lo que recompensa a su vez a la mano con un aumento de la destreza que hará que el pianista, a su vez, pueda hacer más eficiente su práctica, retroalimentando el sistema positivamente.

Por contrapartida entonces, los déficits en las experiencias tempranas que implican situaciones de juego enriquecidas, exposición a la lectura de cuentos y a un contexto alfabetizador, desarrollo de actividades artísticas, aprendizaje de vocabulario a través del diálogo con adultos, sientan las bases para la alta vulnerabilidad que padecen muchos niños que viven en contextos de pobreza.

Algunos datos de pruebas de  calidad educativa

La falta de políticas públicas que atiendan a la implementación de programas sistemáticos basados en evidencia empírica se ha reflejado en los recientes resultados de las evaluaciones nacionales (APRENDER, 2017, e internacionales (PIRLS, 2017), pues muestran que gran parte de los niños de distintas regiones del país tienen dificultades para leer y comprender textos simples aún a finales del nivel primario y en el secundario.

Por ejemplo en las “Pruebas Aprender” aplicadas a toda la población de alumnos de 6º año de primaria se evidencia que un 46,5% de los niños de los sectores más pobres poseen un nivel poco satisfactorio, mientras que este tipo de resultados se halla en el 30% de los niños de sectores socioeconómicos medio-alto de la población en escuelas de gestión estatal. Ya es sabido que los logros en lectura están fuertemente relacionados con la asistencia a la educación preescolar, a la enseñanza efectiva en el aula y la participación de los padres en las actividades de lectura temprana de sus hijos.

¿Qué proponemos?

El docente, motor fundamental de la propuesta “Queremos aprender” enseña guiando el desarrollo del niño desde el punto de partida en el que se encuentra, para que éste tenga cada vez mayor autonomía, trabajando en forma paralela el lenguaje oral, la narración, la lectura y la escritura de palabras y textos, el vocabulario y la comprensión, la conciencia fonológica, el juego y la creatividad bajo una perspectiva sociocultural, cognitivo lingüística y teniendo en cuenta los aportes de las neurociencias a la educación. La interculturalidad, otro de los ejes pilares de la propuesta, se evidencia sobre todo en el primer apartado de cada secuencia didáctica en la  cual se incorporan como relatos modelo, experiencias personales de niños de todo el país y de otros países de la región. El personaje de la novela, un extraterrestre llamado Klofky,  realiza preguntas o comentarios a esos protagonistas en su lengua – toba (Qom) guaraní, portugués, o en sus dialectos.

. Se exponen aquí los resultados de un proyecto piloto en salas de un Jardín público de las afueras de la ciudad de La Plata. Participaron de esta experiencia (contrastando con 20 niños de un grupo de comparación que implementó el diseño curricular de nivel inicial de la provincia de Buenos Aires) 45 niños y niñas de 5 años 4 meses de edad media, 4 docentes y 2 directivos de Jardines municipales quienes han sido formados y acompañados por el investigador y becarios de la CIC y alumnos extensionistas de la UNLP.

¿Qué resultados obtuvimos?

Los estudios se realizaron comparando los puntajes obtenidos en múltiples pruebas que les han sido administradas a los niños antes y después de la intervención, que tuvo lugar en el aula en el transcurso de 7 meses a razón de dos veces por semana una hora cada vez, entrelazándose con la planificación de la sala.

Los resultados son alentadores ya que el programa de intervención logra incorporar a los niños del grupo intervenido al proceso de alfabetización y mejora las  funciones ejecutivas ligadas en forma directa al futuro desempeño escolar en forma mucho más pronunciada, que los niños del grupo de comparación. Para enumerar algunos resultados los niños del grupo intervenido presentan resultados hasta un 70% superiores en las pruebas de escritura y lectura de palabras, 50% superiores en las funciones ejecutivas como flexibilidad cognitiva, planificación y memoria viso-espacial y 30% superiores en comprensión oral de textos.

Es importante señalar que este estudio es uno de los pocos que existe en nuestro pals, en donde se haya aplicado un programa de intervención en niños de 5 años dentro del entorno educativo, trabajando al mismo tiempo con un conjunto variado de procesos en forma sistemática y dejando capacidad instalada en la institución educativa. Nuestros esfuerzos se centran ahora en poder extender el uso del programa a diferentes contextos, poder realizar seguimientos a nivel longitudinal para evaluar su impacto a largo plazo y continuar trabajando junto con los docentes para hacer aún más efectiva la comunión entre investigación y políticas educativas.

Sandra  Marder 

Investigadora adjunta del Centro de Estudios en Nutrición y desarrollo Infantil (CEREN) de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Bs As (CIC) donde lleva a cabo tareas de investigación sobre el aprendizaje de la lectura y la escritura y sus dificultades. Desarrolla herramientas de evaluación y programas de intervención en niños de nivel inicial y primer ciclo de EPB de sectores en vulnerabilidad social, dirigiendo a becarios en estas temáticas. Es Licenciada, Profesora y Doctora en Psicología por la Universidad Nacional de La Plata. Diploma Superior en Necesidades Educativas, prácticas Inclusivas y trastornos del desarrollo (FLACSO). Se desempeña como docente de grado y posgrado en la Facultad de Psicología de la UNLP.  Ha publicado libros como “Leamos Juntos” (2015) y “Klofky y sus amigos exploran el mundo” Guía del Docente (2017), así como capítulos de libros y artículos científicos en revistas nacionales e internacionales.

E mail: sandramarder@gmail.com