Preguntas a la Tierra: La mayor erupción volcánica de los últimos tiempos ocurrió en Argentina

20 de Noviembre de 2019


Preguntas a la Tierra: La mayor erupción volcánica de los últimos tiempos ocurrió en Argentina

El pasado 12 de septiembre del 2019, el geólogo español José Luis Fernández Turiel (CSIC-ICTJA), quien encabezó este descubrimiento, brindó en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata una conferencia donde describió los principales detalles de esta gran erupción. 

Es sabido que sobre las cordilleras como por ejemplo la de los Andes, se concentran gran cantidad de volcanes, esto guarda relación con la geodinámica de la Tierra. Desde tiempos históricos se han conocido algunas erupciones poco violentas y frecuentes -como los ríos de lava en Hawaii-, mientras que otras muy violentas se registran en distintas partes del mundo como en Italia, Indonesia y Estados Unidos, entre otros. Un estudio reciente llevado a cabo en la Zona Centra de los Andes, reveló que a unos pocos kilómetros del pequeño pueblo Las Papas en la provincia de Catamarca, al norte de Fiambalá, un evento eruptivo de gran calibre cubrió con ceniza caliente extensas áreas del territorio argentino y muy posiblemente de sus países limítrofes. La erupción tuvo origen a partir de un tipo de volcán especial que no tiene la forma cónica típica de un volcán llamado caldera, sino que se trata de una gran depresión generada por la masiva expulsión de lava pulverizada en cenizas. Esta morfología volcánica denominada Caldera Cerro Blanco, de unos 6 km de diámetro, se encuentra asociada con otras calderas, que en su conjunto conforman el Complejo Volcánico Cerro Blanco.

En los estadios iniciales de la erupción se habría generado una gran columna eruptiva proyectada hacia lo alto de la atmósfera, cargada por una suspensión de gases calientes y de cenizas que -según modelos geológicos- ascendió hasta unos 27 km de altura. Seguidamente, hacia la parte más alta de la columna, el viento predominante la fue arrastrando hacia el este, mientras iba siendo depositada cubriendo tanto las zonas más elevadas como las más bajas. Los investigadores hallaron estas acumulaciones de cenizas en varias localidades de Catamarca con un espesor máximo de cenizas de 1 metro, más hacia el este, a unos 210 km de Cerro Blanco en Tafí del Valle en Tucumán también se registraron potentes acumulaciones.  Incluso, se detectaron en la provincia de Santiago del Estero estratos de cenizas de no más de 16 cm de espesor, a unos 370 km de la caldera. Fernandez Turiel destacó que muy posiblemente, las cenizas y el polvo volcánico hayan llegado a Brasil y Paraguay. No obstante, los procesos erosivos actuaron y borraron las delgadas capas que se habrían depositado. De acuerdo a los modelos de dispersión geográfica, el material generado por la erupción habría cubierto una superficie de unos 500.000 km2.

Es así que, debido a la gran extensión areal mencionada y a los espesores identificados, este evento es considerado como el mayor de los últimos 5.000 años e incluso uno de los más grandes de los últimos 10.000 años (Holoceno). Si bien parece haber ocurrido hace mucho tiempo, a escala de tiempo geológico, es un episodio muy reciente.

Las estimaciones realizadas sugieren que el volumen de ceniza depositado por esta erupción superó los 170 km3. Este volumen es equivalente a toda la cantidad de agua que embalsa el Lago Argentino -uno de los lagos de mayor volumen de sudamérica-.

Las explosiones volcánicas suelen ser clasificadas según el Índice de Explosividad Volcánica (VEI), un parámetro con el que se mide la magnitud de una erupción volcánica según su volumen de cenizas. En base a este parámetro, que va desde 0 (erupciones muy tranquilas) hasta 8 (megaerupciones), la erupción de Cerro Blanco se clasifica en la escala de 7. Es de destacar que muy pocas erupciones han alcanzado esta categoría. Por ejemplo, la erupción del volcán Tambora de 1815 en Indonesia -considerada como la la erupción más grande de la era modera-, acumuló por lo menos 160 km3  de materiales piroclásticos. Es decir, un volumen similar al determinado en Cerro Blanco. A este tipo de erupciones, que superan los 100 km3 en volumen de cenizas y bloques eyectados de la boca eruptiva, se les denomina erupciones ultraplinianas. Estos datos contrastan con los registrados en otras erupciones históricas conocidas como la del monte Santa Helena de Estados Unidos en 1980 o la del Krakatoa en 1883, que acumularon algo más de 1 km3 y 10 km3 respectivamente. 

Sin embargo, no todo el producto de este megaevento fue caída de cenizas sino que también se desarrollaron flujos piroclásticos, que corresponden a nubes de gases calientes que transportan partículas de roca fragmentada a gran velocidad. Los mismos se desplazaron hacia el sur de la caldera hasta unos 35 km a lo largo de la quebrada Las Papas, tal como lo atestiguan los depósitos de ignimbritas -el tipo de roca característica de estos flujos-.

Según Fernandez Turiel, este evento también habría generado repercusiones climáticas. Es sabido que las grandes erupciones volcánicas pueden producir una disminución de la temperatura de hasta un par de grados centígrados. Esto es debido a que los gases y partículas pueden reflejar parte de la luz solar por lo que dificulta la penetración de rayos de luz de manera transitoria.  

Este es un claro ejemplo del gran potencial devastador que puede tener un volcán, tanto en términos de volumen de material eyectado como de las grandes extensiones que pueden involucrar. Asimismo, el mayor conocimiento científico y las distintas investigaciones han permitido revelar acontecimientos geológicos históricos desarrollados en el territorio argentino.