Reavivan una teoría de la carcinogénesis

09 de Septiembre de 2019


Reavivan una teoría de la carcinogénesis

En la primera parte de La Sociedad de las Células. Cáncer y control de la proliferación celular de Carlos Sonnenschein y Ana Soto, lanzado en estos días por Eudeba, se discuten las razones por las que la comunidad científica ha asumido sin dudar que la quiescencia es el estado innato de las células en los organismos multicelulares.

Esta suposición, casi nunca expresada explícitamente, se convirtió en la premisa básica que ha guiado la búsqueda de factores de crecimiento y oncogenes, y que ha ocupado gran parte de la literatura especializada en los últimos 50 o más años. A partir de este debate, surge la proposición sustentada por argumentos justificados de que el estado innato de todas las células es la proliferación, y no la quiescencia. En este contexto, el control de la proliferación celular resulta ser un control negativo.

Desde 1914, la teoría dominante de la carcinogénesis, la teoría de la mutación somática, se limitó a explicar solo un aspecto del proceso neoplásico, esto es, la habilidad de sus células de propagar su tipo maligno. Por otro lado, ni esta teoría ni sus teorías subordinadas, que se describen en detalle en la segunda parte del libro, consideran el complejo proceso por el cual una mutación terminaría formando la perturbación tisular que es típica de la lesión cancerosa.

Para remediar esta situación, Carlos Sonnenschein y Ana Soto reavivan una teoría de la carcinogénesis que propone que la neoplasia es, en rigor, un defecto de la organización tisular más que el fenómeno celular postulado por la teoría de la mutación somática. Esta se llama teoría del campo de la organización tisular. Este enfoque ofrece una nueva y exhaustiva estrategia para integrar los datos ya recopilados y sugiere nuevas formas de comprender y, eventualmente, tratar esta enfermedad.

Los autores de este libro son graduados de la Facultad de Medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires. En la actualidad, son profesores en la Escuela de Medicina en la Tufts University de Boston y Miembros Correspondientes en el Centre Cavaillès de la École Normale Supérieure (ENS) de París. En las últimas cuatro décadas, concentraron sus investigaciones en las áreas de control de la proliferación celular por hormonas sexuales, disruptores endocrinos ambientales y carcinogénesis, con énfasis en el rol que juegan las interacciones entre el epitelio y el estroma.

En 2012, la Brandeis University les otorgó el Gabbay Prize en reconocimiento por sus contribuciones a la Medicina y la Biotecnología. Han sido miembros de paneles nacionales (en USA y Francia) e internacionales (en la Unión Europea) para contribuir a promulgar leyes que mantengan un medio ambiente limpio.

Aquí un fragmento de la introducción:

Estimado lector: mientras usted hojea las páginas de este libro, miles de millones de células de su organismo están proliferando activamente. Y, al mismo tiempo, una cantidad igual o incluso mayor se encuentra en reposo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cómo se explica que una célula decida proliferar o permanecer en reposo? Este libro profundiza en esta cuestión y en cómo se relaciona con el problema médico del cáncer.

Durante gran parte de nuestra carrera médico-científica, que se remonta a los años setenta, hemos investigado cómo las hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos) regulan la proliferación de sus células blanco o diana (target) en el aparato reproductor de los mamíferos, que es precisamente donde se encuentran órganos que son proclives a desarrollar cánceres hormono-sensitivos.

Intelectualmente, nacimos y crecimos en medio de la revolución de la biología molecular y, como científicos experimentales, utilizamos esta poderosa metodología en la búsqueda de factores reguladores (en nuestro caso, inhibidores) de la proliferación celular.

La falta de un genuino progreso en la comprensión del control de la proliferación celular y el cáncer nos estimuló a embarcarnos en un viaje intelectual que no solo incluyera la biología molecular sino las otras biologías: evolutiva, del desarrollo y organísmica. Al bucear en esas otras biologías aprendimos a hacernos preguntas relativas al porqué de los fenómenos y no solamente las relativas al qué y al cómo. Estas últimas son normalmente formuladas cuando se busca dar respuestas bioquímicas a preguntas biológicas.

Esta búsqueda intelectual comenzó con inquietud a partir del estudio de la historia y la epistemología del pensamiento biológico y del análisis de la literatura que describe las teorías sobre el control de la proliferación celular y la carcinogénesis. Al explorar la historia y la epistemología de estas importantes áreas de la biología descubrimos que esos temas han sido abordados superficialmente. Con el afán de profundizar en ellos, decidimos remitirnos a las fuentes originales y, otra vez, no encontramos ninguna mención explícita de las premisas básicas que los científicos asumían en sus investigaciones.